Bolivia: gatopardismo andino caribeño
El proceso electoral boliviano, realizado el pasado 17 de agosto, sorprendió a más de uno, pues a nivel internacional se vende como un triunfo contra el Socialismo del Siglo XXI y el fin de la izquierda en el país. Lo siento, pero no hay nada más alejado de la verdad. Veamos:
Primero, el ganador de la primera vuelta, Rodrigo Paz, es el hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, que, entre otras cosas, fue parte del gobierno de la UDP en los 80, los mismos que llevaron a Bolivia a una hiperinflación del 27000%, y en los 90 invitó a Bolivia al propio Fidel Castro. De hecho, Paz Zamora salió de su jubilación para recobrar el protagonismo en la política boliviana. Además, la gran cantidad de gente cercana a Morales que ahora aparece en las filas del Partido Demócrata Cristiano (PDC) es otro elemento de sospecha.
Segundo, la tranquilidad con la que Arce Catacora y Evo Morales tomaron la victoria del PDC. No sería de extrañar que exista una ayudita de parte del régimen para montar en el poder a Rodrigo Paz, ¿razones? Impunidad y, la más peligrosa, usar a Edman Lara, candidato a vicepresidente, como comodín para el retorno de Evo al poder. De hecho, es muy llamativa la euforia mostrada por Evo Morales ante la votación, «más que de Rodrigo, del capitán Lara», según sus propias palabras. Hay un refrán que dice: «Lo que se ve no se pregunta», frase que aplica perfectamente a las simpatías que sienten los sectores cocaleros por Lara.
Tercero, los discursos incendiarios llenos de populismo muy al estilo de Hugo Chávez o Evo Morales. Obviamente, la gestión económica y la construcción de institucionalidad no aparecen, ni siquiera ligeramente mencionadas, en medio de las bravuconadas de Lara. Al respecto, Emilio Martínez, en su artículo: Un presidente fusible y un vice evista, expresa:
En el poder, este presidente fusible no podrá manejar la crisis inflacionaria ni el estallido social planificado. Será un nuevo Siles Zuazo. En la circunstancia indicada, asumiría la primera magistratura el capitán Lara, la carta de Evo para retomar el poder.
Para el Socialismo del Siglo XXI lo importante es sostener el régimen. Entonces, pueden crear partidos comadreja. Es decir, oposición por fuera, pero oficialismo por dentro. Alegrarse porque el MAS no tendrá representación en el congreso es mirar el árbol, pero olvidar el bosque. En todo análisis hay que separar el régimen, los partidos y el gobierno.
El régimen tiene capturada a Bolivia desde el 2003. El cuartel general de esta organización criminal se encuentra en La Habana. Ergo, el país no es más que un satélite en su franquicia delictiva. ¿Se percató que ninguno de los dictadores del Socialismo del Siglo XXI manifestó preocupación por lo sucedido el 17 de agosto? La respuesta es fácil, saben que no pasó nada.
Esto nos lleva a la siguiente parte, el régimen ha decidido sacrificar el Movimiento Al Socialismo para conservar el poder. Un gatopardismo con sabor andino – caribeño, cambiar todo, para que, al final, todo siga igual.
Con todo, en Bolivia la segunda vuelta se configura así:
El PDC con unas propuestas irresponsables, como esa de dar créditos subsidiados. Por su parte, Tuto Quiroga con un plan típicamente keynesiano y un gradualismo muy peligroso. Bajo esas opciones, las cosas están incluso peores que antes del 17 de agosto. Si me preguntan, dentro de todo lo malo, la alternativa de Quiroga es, por lo menos, predecible. Es decir, sabemos más o menos por donde meterá la pata.