Cuba, la revolución que se come a sus hijos
Durante décadas, la dictadura castrista promocionó su sistema al mundo con tres productos «estrellas»: a) salud, b) educación y c) defensa. Sin embargo, por ejemplo, en su libro: Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba, Antonio Guedes Sánchez explica:
Para ocultar los problemas existentes en la salud pública, el gobierno cubano recurre a manipular las estadísticas, tal como hacen los sistemas totalitarios, y practica la «información» a su manera –incompleta, tendenciosa, una verdadera desinformación– en todos los sectores. Su monopolio férreo, sobre todo de los medios de comunicación, hace imposible comprobar los datos recogidos o hechos relatados por las fuentes oficiales: no hay otras fuentes independientes a las que acudir para contrastar ese discurso.
Nada nuevo, pues los regímenes totalitarios suelen igualar la verdad con la palabra del tirano en jefe.
La educación, que es otro de los «logros» que la izquierda suele achacarle al castrismo, es, en realidad, un proceso de adoctrinamiento. El sistema educativo no busca formar ciudadanos con pensamiento crítico, sino súbditos obedientes al partido. Tampoco es gratuita, se paga con el precio más caro: la libertad.
El 03 de enero del 2026, la Delta Force le dio el soplido de gracia al castillo de naipes cubano. La operación Resolución Absoluta terminó con la captura de Nicolás Maduro. Bastaron ocho minutos para anular a los guardaespaldas cubanos, tomar control del bunker y capturar al dictador venezolano. A las 2.10 horas, las fuerzas estadounidenses ya habían montado en helicóptero a Maduro, su suerte estaba echada.
Obviamente, para tapar su vergüenza, la dictadura cubana ha vuelto a activar una de sus clásicas estrategias autoritarias: el miedo. Declarar que la isla se encuentra en situación de emergencia sirvió para desempolvar la vieja doctrina de Defensa de todo el pueblo, una trampa para militarizar calles, anular la poca disidencia y someter a la ciudadanía a peores penurias.
Resulta llamativo que los paladines del derecho humanismo guarden silencio sobre la Defensa de todo el pueblo, puesto que se trata de una violación flagrante de uno de los pilares del Derecho Internacional Humanitario, veamos:
El principal objetivo del derecho internacional humanitario (DIH) es preservar un poco de humanidad durante los conflictos armados, para así poder salvar vidas y aliviar el sufrimiento, permitiendo además que sea posible volver a convivir cuando acabe la guerra. El DIH protege a las personas que no participan en las hostilidades, como civiles, personal humanitario, y periodistas. Estas personas tienen derecho a que se respete su vida y su integridad física y moral.
Pero volvamos al tema central del artículo: en caso de una intervención militar, ¿Cuba está en capacidad de enfrentar militarmente a Estados Unidos?
La respuesta es simple: no. El ejército cubano tiene armamento obsoleto, logística precaria y unos soldados bordeando la desnutrición. Por otra parte, la población civil está más preocupada por sobrevivir que por empuñar un fusil. Entonces, convertir a unos escuálidos ciudadanos en combatientes, aparte de ser una crueldad, tiene como único objetivo el usarlos de escudos humanos, una ventana de tiempo para que la cúpula dictatorial pueda refugiarse o huir de la isla.
En conclusión, Cuba es una revolución que se está comiendo a sus propios hijos.