La isla del pecado
En un infierno totalitario como la Cuba castrista, con un sistema restrictivo que mantiene una vigilancia absoluta sobre individuos y vidas privadas, las historias personales, los marcos legales, la sexualidad y el poder político no se pueden entender por separado. Nada queda al azar, incluso la pobreza y la prostitución son asuntos de Estado, veamos:
En Cuba no se criminaliza las relaciones con menores de edad. A partir de los 14 años las niñas pueden casarse con el consentimiento de sus padres. Esa fue la figura que usó el drogadicto de Maradona para mantener un «romance» con Mavys Álvarez de 16 años de edad. Amorío que, además, tenía el consentimiento de Fidel Castro.
El año 2001, ya adulta y con una hija adolescente, Mavys Álvarez fue entrevistada por www.infobae.com, en esa ocasión dijo:
Maradona me tapó la boca para que yo no gritara, para que no dijera nada y abusó de mí. Mi mamá vino a verme ese día a la casa donde estábamos en La Habana y Diego no le quiso abrir la puerta de la habitación. Mi mamá tocó y él no abrió. Me violó. Eso fue lo que pasó
Pero Maradona no es el único caso, pues en ciudades como La Habana y Matanzas, que tienen alta afluencia turística, es muy común ver a hombres de más de cuarenta años acompañados de quinceañeras. En la gran mayoría de los casos, las jovencitas vendieron su virginidad por un precio que oscila entre 1000 a 2000$, una cantidad que sus padres jamás hubieran conseguido trabajando honradamente. Así es, la revolución logró que el futuro familiar dependa de cuanto consigas por tu hija adolescente y virgen. Pero sigamos revisando la lista de famosos e intelectuales ligados al tráfico sexual en la isla.
Gabriel García Márquez, aparte de ser el cartero entre Fidel Castro y Pablo Escobar, solía viajar a cuba a saciar sus pasiones sodomitas con jovencitos. En palabras de Juan Reynaldo Sánchez:
García Márquez era un visitante recurrente, mimado y privilegiado de Cuba desde los años 70, con acceso directo a Fidel Castro, residencias exclusivas y círculos cerrados, en especial, Cayo Piedra. Eran comunes las fiestas privadas con jóvenes acompañantes seleccionados por el aparato cultural.
En el caso de Silvio Rodríguez, el trovador oficial de la tiranía, hay casos documentados judicialmente de relaciones con mujeres muy jóvenes en los años 70 y 80. Silvio reconoció públicamente haber tenido múltiples relaciones simultáneas mientras era artista protegido del Estado.
Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, promotores del feminismo y confesos pedófilos, tuvieron visitas a Cuba en 1960. Está documentado en diarios y cartas su fascinación con la juventud cubana y la erotización del «hombre nuevo».
Sin embargo, el tráfico de menores no se quedó encerrado en las fronteras del Mar Caribe, sino que se expandió junto con la sombra del castrochavismo. En mi libro: Socialismo del Siglo XXI: crimen, dictadura y pobreza en las Américas, muestro como la embajada cubana en Bolivia encubría los abusos de Evo Morales a menores de edad, incluso al interior de sus oficinas.
El financiero estadounidense Jeffrey Epstein, quien finalmente se suicidaría en la cárcel antes de enfrentar los tribunales, mantuvo al menos un encuentro documentado con el dictador cubano. Así lo confirman varias fuentes internacionales y una fotografía revelada por The New York Times, hallada entre las pertenencias de Epstein en su residencia de Manhattan. Nada raro que Epstein y Castro hayan realizado negocios turbios, pues Fidel estaba acostumbrado a disponer de la población cubana cual mercancía.
En conclusión, mientras la dictadura lanza arengas sobre la dignidad del pueblo cubano, la población es forzada a satisfacer las bajas pasiones de los depravados del mundo. Cuba es el Disneyland de los pervertidos.