Irán toca las puertas de la libertad
Entre 1940 y 1970, Irán experimentó un proceso de modernización económica, institucional y cultural. Todos esos cambios ubicaron al país entre los más modernos del Asia Occidental.
Si bien, bajo el reinado de Mohammad Reza Pahlavi, la estructura era monárquica, en el país existían partidos políticos, libertad educativa y otros espacios de pluralidad social. Veamos algunos datos:
De acuerdo con registros de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, el Estado iraní impulsó desde los años 40 un sistema público de educación laica y mixto. En la Universidad de Teherán, una de las más antiguas de Oriente Medio, la participación femenina en programas de derecho, medicina y ciencias sociales crecía año a año. Además, para mediados de los 70s, la matricula femenina en el sistema educativo llegaba al 78%.
Asimismo, en materia jurídica, Irán contaba con un sistema legal basado e inspirado en modelos europeos y en instituciones persas modernizadas. Desde 1950, las mujeres iranís eran activas en la academia, la prensa, la economía y la política. De hecho, luego de conquistar el voto a inicios de los 60s, en 1968 las primeras mujeres diputadas llegaban al parlamento. La idea de niñas siendo forzadas a casarse con hombres que podían ser sus abuelos, pues, era una aberración.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que analizó el crecimiento iraní durante los años 60 y 70, el país mostraba una de las tasas de urbanización más aceleradas de Asia Occidental. Ciudades como Teherán contaban con industrias automotrices, farmacéuticas y petroquímicas en expansión.
Obviamente, Irán no era perfecto, puesto que siempre hay cosas que mejorar. Pero lo que vino después no hizo más que llevar al país a la edad media.
A partir de 1979, año que triunfan las revueltas islámicas, Irán reemplazó el sistema legal de corte occidental por uno teocrático islámico. El nuevo régimen eliminó los partidos políticos independientes, clausuró medios de comunicación, ejecutó opositores y creó un aparato de vigilancia moral y religiosa.
El impacto fue inmediato, las materias de influencia occidental fueron expulsadas de las universidades y escuelas; las mujeres fueron, prácticamente, reducidas a ciudadanos de tercera categoría; la edad legal para el matrimonio se redujo a nueve años; el velo se hizo obligatorio en todo el país; los cristianos y otros grupos religiosos vieron totalmente reducidas sus libertades; se establecieron sanciones penales contrarias a la conducta islámica, verbigracia, fumar, y se crearon tribunales religiosos para castigar a los infractores.
En los años siguientes, las leyes relativas a mujeres se endurecieron. Por ejemplo, en 1983, el código penal estableció castigos severos para las mujeres que aparecieran en público sin el velo, incluyendo flagelaciones y penas similares, y se crearon unidades policiales especializadas para vigilar el cumplimiento de estas normas.
Las protestas contra el autoritarismo comenzaron desde los años 80, pero fue desde la muerte de Mahsa Amini en el 2022 que el país enfrenta una de las mayores oleadas de levantamientos. Bajo el lema: «Mujer, vida y libertad», miles de mujeres iranies han tomado las calles como método de resistencia contra el régimen de los ayatolas. Lo de Irán es la lucha de las mujeres más importante del mundo, pero, irónicamente, los movimientos feministas se alinearon del lado de la teocracia. De hecho, en 2022, Romina Pérez, en ese entonces embajadora de Bolivia en Irán y militante feminista, manifestó lo siguiente:
Nuestro gobierno condena los recientes disturbios en Irán, perpetrados por los sionistas británicos y estadounidenses, y estamos seguros de que todos los problemas se resolverán con la solidaridad, el conocimiento y la comprensión del querido líder de Irán.
Aunque luego dijo que las declaraciones fueron manipuladas, las relaciones cercanas entre el Movimiento Al Socialismo y los ayatolas pusieron en duda las rectificaciones.
En medio de una acumulación de tensiones diplomáticas y protestas internas, la madrugada del 28 de febrero de 2026 se lanzó una operación militar conjunta entre Israel y Estados Unidos contra Irán en la Operation Lion’s Roar, Operation Epic Fury. La operación incluyó bombardeos y el lanzamiento de misiles contra instalaciones militares y puntos estratégicos en Teherán y en otras ciudades como Isfahan, Qom, Karaj y Kermanshah.
Los ataques alcanzaron infraestructura militar, centros de mando, plataformas de lanzamiento y áreas asociadas a la Guardia Revolucionaria y a otras fuerzas del Estado. Sin embargo, el golpe más fuerte fue la muerte de Ali Khamenei, la cabeza detrás de toda la dictadura y los crímenes cometidos en más de cuatro décadas.
Febrero 2026, es, quizás, el momento más importante para una generación de iranies que desean ver a su país libre de la invasión y el sometimiento islámico.