Frida Kahlo, una falsa heroína del wokismo
La izquierda no puede mostrar un caso de éxito, pues los países donde aplicó sus ideas terminaron en hambrunas, masacres y represión brutal. Es causante de más de 100 millones de muertos alrededor del globo; sin embargo, a pesar de todo, todavía goza de un halo de santidad. Eso debería llevar a preguntarnos: ¿Por qué?
Porque sus militantes son expertos en construir relatos y fabricar gigantes de fantasía, por ejemplo, Diego Maradona o Frida Kahlo, ya que donde faltan los datos, sobran los relatos.
A Frida Kahlo se le endilgan un montón de virtudes, entre ellas, ser heroína del indigenismo, feminista empoderada y gran artista. Sin embargo, a pesar de que hoy su imagen encabeza marchas feministas, gran parte de esos atributos no pasan de ser meros fetiches fabricados por los panegiristas del wokismo, veamos:
Considerar a Frida un ícono indigenista cae en la comedia, pues su padre era alemán. Asimismo, ella dominaba el español, el inglés y la lengua de su progenitor, pero ningún idioma nativo de México. Incluso su icónica ceja era una moda muy común entre la realeza europea de esa época. Respecto a los trajes de tehuana, collares y tocados de flores en la cabeza, característicos de las indígenas mexicanas, Kahlo los usaba para complacer los fetiches eróticos de Diego Rivera. Eso nos lleva al otro punto, su total sumisión a su infiel marido.
Es muy sabido que Rivera no era monógamo, por lógica, esa fue la mayor fuente de conflicto entre ambos. La relación de Cristina ꟷhermana menor de Fridaꟷ con Diego es uno de los episodios que más impactaron la vida personal de la pintora. Antes de la amputación de una de sus piernas, producto de una avanzada gangrena, Kahlo le escribió una carta a Diego, observen el tenor:
Escribo esto desde el cuarto de un hospital y en la antesala del quirófano. Intentan apresurarme, pero yo estoy resuelta a terminar esta carta, no quiero dejar nada a medias y menos ahora que sé lo que planean, quieren herirme el orgullo cortándome una pata… Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían, NO, yo ya era una mujer incompleta cuando le perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aun así sobreviví. No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno, no sólo con mi hermana, sino con otras tantas mujeres ¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina, pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mí, primero por mi porque nunca he podido entender ¿qué buscabas, ¿qué buscas, ¿qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? No nos hagamos pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos, ahora bien, cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada…
En las líneas de la misiva se reflejan un enorme cariño a Diego, un agotamiento emocional y una especie de despedida de quien sabe que el final de su vida está cerca, emociones muy humanas, hasta comprensibles, pero muy lejos de la mujer empoderada que el feminismo intenta posicionar.
En sus casi 200 obras, aparte de sus autorretratos, Frida pintó naturalezas muertas y temáticas ligadas a la propaganda comunista. Los más románticos, muchos con cierto aire de intelectualidad forzada, suelen afirmar que su estilo era difícil de clasificar, una mezcla de primitivismo y expresionismo. En cambio, para quienes carecemos del romanticismo mentiroso, no son más que unos dibujos feos realizados por alguien con serios problemas mentales. De hecho, en términos financieros, las exposiciones de sus pinturas fueron un completo fracaso, algo que Nicolás Márquez lo detalla muy sesudamente en su libro: Ídolos con pies de barro.
Fue tras su muerte, y especialmente a partir de la década de 1970, que su obra adquirió un gran reconocimiento y sus pinturas fueron exhibidas en diversas galerías y museos del mundo, incluso hubo un cuadro cuya venta superó los 50 millones de dólares.
A modo de cierre, Frida Kahlo es otro de los símbolos que el wokismo usa para despertar pasiones entre el público desinformado, pero se trata simplemente de un ídolo con pies de barro. Una mujer más digna de lástima y compasión que de admiración.